En la actualidad asistimos a un cambio del núcleo familiar y de los sistemas de crianza, donde la pareja, con hijos o sin hijos, se convierte en el pilar afectivo de nuestra vida cotidiana y en el núcleo de todas las expectativas y esperanzas que desde nuestra infancia hemos ido construyendo. En este sentido la pareja es un campo común donde entran en juego distintos deseos, ambiciones y competencias, muchas de ellas opuestas y/o no resueltas, que con el tiempo pueden deteriorar la relación haciéndola cada día más dolorosa e insatisfactoria.
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